Por: Ana Delia
Fernández Sijonoyuu
Originaria del pueblo wayuu Alta Guajira
Periodista y Etnoeducadora.
Entre la circularidad de las
palabras y el diálogo que juntos tejimos hace más de un año entre periodistas,
historiadores, cultores, soñadores, pensadores, líderes comunitarios; escuché
por primera vez sobre la novela Anairù, y fue de la voz de su propio creador
literario; Luis José Romero Maestre. Fuimos afianzando los caminos de nuestras
palabras bajo la dadivosa sombra de un solemne árbol ubicado en el Bulevar
Julia García. Fue un conversatorio liderado por la Academia de Historia de
Maicao, bajo la coordinación del historiador Daniel Serrano. Me encontraba en
ese momento como invitada por la academia de historia para exponer sobre la
cultura wayuu, sobre todo, para representar, visibilizar a la mujer wayuu como
máxima exponente, portadora, salvaguarda de la memoria, y la esencia cultural
de su pueblo milenario.
A partir de ese momento Luis encontró en mí
una fuente más para sus consultas sobre la cultura wayuu. Siguió profundizando
su investigación para avanzar en la creación de su novela Anairù. Para ese
tiempo ya él tenía más de 2 años escribiendo sobre la novela. En su trabajo
aprovechaba su tiempo libre para avanzar con su obra. Recuerdo un día cuando me
dijo que anhelaba dedicarse a tiempo completo a la literatura, y a todo aquello
que disfruta hacer, que por su trabajo era imposible dedicar mayor tiempo a las
letras. Para darle ánimos le expresé que su mayor anhelo ya lo estaba cristalizando,
no importaba el tiempo que llevara para alcanzarlo, lo más importante era que
ya estaba escribiendo su primera novela. También le dije, que para la creación
del arte literario era necesario tomar unas horas exclusivas para escribir, que
solo así podía ver su constante avance.
El arte de la escritura es un
ritual sagrado para quien escribe, para lo cual se requiere estar a solas, un
tiempo exclusivo para que el escritor pueda atrapar las musas que van
asomándose a las ventanas en su mundo creador. Se requiere de un largo instante
sin la contaminación de un ruido que detenga el galope su inspiración.
Según el creador de la novela, la
palabra Anairù es una palabra en wayuunaiki que significa; bienestar. La novela Anairu, rinde homenaje y visibiliza
el espíritu de lucha y la resiliencia de las mujeres. Homenajea a las mujeres combativas,
luchadoras, emprendedoras, resilientes, soñadoras, tejedoras de paz y armonía
territorial, a esas mujeres inquietas, perseverante, mujeres que día a día se
esfuerzan para brindar lo mejor para la crianza de sus hijas, hijos. A las mujeres
que se con mucho esfuerzo día a día trabajan para brindarle lo mejor a su familia, a su comunidad. Enaltece nuestra cultura
y a la espiritualidad de la cultura wayuu, en especial expresa su homenaje a la
lucha y resiliencia de las mujeres wayuu. Visibiliza a esas mujeres de las que
muy pocas veces cuentan por las redes sociales, en los medios, prensa, radio. También
brinda reconocimiento a esas mujeres que no manejan redes sociales, las que no
usan tecnología para la comunicación, a las que solo leen e interpretan el
lenguaje de la madre tierra.
Anairù homenajea esas mujeres que
sienten el profundo dolor que reposa en su espalda de tanto trabajo en los
tejidos para sostener económicamente a su familia. A las mujeres que caminan de
sol a sol por las calles de Maicao vendiendo su gastronomía wayuu, su tejido,
para poder llevarle alimento a sus hijos. A las mujeres que están sentadas a la
orillas del mercado de Maicao vendiendo su arte en el tejido y promocionan las
plantas medicinales para sanar a la población. A todas las que son, pero me
faltan por nombrarlas acá. Yo también
soy una de ellas, soy una de las mujeres que homenajea Luis Romero en su
hermoso trabajo literario.
El misterio, la sabiduría, y la
belleza de las mujeres wayuu, la magia de la cultura wayuu, y el encanto del
territorio wayuu, cada vez fueron atrapando la atención de Romero Maestre. Esa conexión le permitió hurgar su ser y
esencia espiritual, poco a poco comprendió su vínculo ancestral con el universo
wayuu. Investigó sobre su origen, en esa inquieta búsqueda a partir de su árbol
genealógico matrilineal y paterno, descubrió que su tatarabuela paterna era
wayuu.
Luis José Romero Maestre, originario de Maikou, conocido hoy por el municipio Maicao. Es hijo de Denis Maestre y Luis Antonio Romero. Es Investigador cultural, escritor, psicólogo en formación. A sus 12 años comenzó a interesarse por la literatura, a partir de un cuento que leyó llamado Bucéfalo; cuento sobre el caballo de Alejandro Magno. La capacidad de narrar historias de Luis lo heredó de su padre; Luis Antonio Romero Solano, a quien hoy rinde homenaje a su memoria a través del nacimiento de la novela ANAIRÙ. Expresa; “Mi papá era un caballero que tenía una memoria fotográfica, siempre me contaba anécdotas de allá de su región por los lados de oreganal. Cada día me contaba cuentos, el me enseñó a amar a mi Guajira.”
“La creación es el movimiento de la vida. Por
eso todo esfuerzo encaminado a conocer debe aspirar a crear, no a descubrir.
Crear es, al fin y al cabo, un acto ético”, decía el gran pensador, sociólogo y
periodista; Alfredo Morano, en cuyas letras nos extiende la invitación
a cultivar día a día nuestro espíritu creador, a no conformarnos con
solo conocer y descubrir, sino a ser capaz y atrevernos a sumergirnos en la
búsqueda de explorar nuestro mundo creador. Luis Romero, es precisamente uno de
los pocos hombres que está en ese movimiento constante de la vida, explora su
ser en la constante búsqueda de la creación; Su creación a través de la
literatura. Anairù es su acto ético.
De este modo, a través de mis
letras extiendo el agradecimiento al autor de Anairù; Luis Romero, en nombre de
todas las mujeres, sobre todo en nombre de las mujeres wayuu y la memoria
cultural del pueblo que dio origen a mi existencia. Las letras y las palabras
cuando son tejidas desde el respeto, la sinceridad, desde la profundidad de
nuestra naturaleza y esencia humana van adquiriendo fuerza, firmeza, y
legitimidad para unirnos, juntarnos,
conectarnos, a hacer alianza, Provocar que el oprimido trabaje la búsqueda de
su liberación. Ayuda a visibilizarnos, sirven para darles voz a otros, proyecta
las realidades y calamidades de la sociedad.
Podemos a través del arte literario provocar el despertar de los sueños y
la esperanza de la humanidad.























