domingo, 5 de noviembre de 2023

CUANDO ESCUCHÉ HABLAR DE ANAIRU: La novela que homenajea el espíritu de lucha y resiliencia de las mujeres wayuu.

 

Por: Ana Delia Fernández Sijonoyuu

Originaria del pueblo wayuu Alta Guajira

Periodista y Etnoeducadora.




Entre la circularidad de las palabras y el diálogo que juntos tejimos hace más de un año entre periodistas, historiadores, cultores, soñadores, pensadores, líderes comunitarios; escuché por primera vez sobre la novela Anairù, y fue de la voz de su propio creador literario; Luis José Romero Maestre. Fuimos afianzando los caminos de nuestras palabras bajo la dadivosa sombra de un solemne árbol ubicado en el Bulevar Julia García. Fue un conversatorio liderado por la Academia de Historia de Maicao, bajo la coordinación del historiador Daniel Serrano. Me encontraba en ese momento como invitada por la academia de historia para exponer sobre la cultura wayuu, sobre todo, para representar, visibilizar a la mujer wayuu como máxima exponente, portadora, salvaguarda de la memoria, y la esencia cultural de su pueblo milenario.

 A partir de ese momento Luis encontró en mí una fuente más para sus consultas sobre la cultura wayuu. Siguió profundizando su investigación para avanzar en la creación de su novela Anairù. Para ese tiempo ya él tenía más de 2 años escribiendo sobre la novela. En su trabajo aprovechaba su tiempo libre para avanzar con su obra. Recuerdo un día cuando me dijo que anhelaba dedicarse a tiempo completo a la literatura, y a todo aquello que disfruta hacer, que por su trabajo era imposible dedicar mayor tiempo a las letras. Para darle ánimos le expresé que su mayor anhelo ya lo estaba cristalizando, no importaba el tiempo que llevara para alcanzarlo, lo más importante era que ya estaba escribiendo su primera novela. También le dije, que para la creación del arte literario era necesario tomar unas horas exclusivas para escribir, que solo así podía ver su constante avance. 

El arte de la escritura es un ritual sagrado para quien escribe, para lo cual se requiere estar a solas, un tiempo exclusivo para que el escritor pueda atrapar las musas que van asomándose a las ventanas en su mundo creador. Se requiere de un largo instante sin la contaminación de un ruido que detenga el galope su inspiración.

Según el creador de la novela, la palabra Anairù es una palabra en wayuunaiki que significa; bienestar.  La novela Anairu, rinde homenaje y visibiliza el espíritu de lucha y la resiliencia de las mujeres.  Homenajea a las mujeres combativas, luchadoras, emprendedoras, resilientes, soñadoras, tejedoras de paz y armonía territorial, a esas mujeres inquietas, perseverante, mujeres que día a día se esfuerzan para brindar lo mejor para la crianza de sus hijas, hijos. A las mujeres que se con mucho esfuerzo día a día trabajan para brindarle lo mejor a su   familia, a su comunidad. Enaltece nuestra cultura y a la espiritualidad de la cultura wayuu, en especial expresa su homenaje a la lucha y resiliencia de las mujeres wayuu. Visibiliza a esas mujeres de las que muy pocas veces cuentan por las redes sociales, en los medios, prensa, radio. También brinda reconocimiento a esas mujeres que no manejan redes sociales, las que no usan tecnología para la comunicación, a las que solo leen e interpretan el lenguaje de la madre tierra.

Anairù homenajea esas mujeres que sienten el profundo dolor que reposa en su espalda de tanto trabajo en los tejidos para sostener económicamente a su familia. A las mujeres que caminan de sol a sol por las calles de Maicao vendiendo su gastronomía wayuu, su tejido, para poder llevarle alimento a sus hijos. A las mujeres que están sentadas a la orillas del mercado de Maicao vendiendo su arte en el tejido y promocionan las plantas medicinales para sanar a la población. A todas las que son, pero me faltan por nombrarlas acá.   Yo también soy una de ellas, soy una de las mujeres que homenajea Luis Romero en su hermoso trabajo literario.

El misterio, la sabiduría, y la belleza de las mujeres wayuu, la magia de la cultura wayuu, y el encanto del territorio wayuu, cada vez fueron atrapando la atención de Romero Maestre.  Esa conexión le permitió hurgar su ser y esencia espiritual, poco a poco comprendió su vínculo ancestral con el universo wayuu. Investigó sobre su origen, en esa inquieta búsqueda a partir de su árbol genealógico matrilineal y paterno, descubrió que su tatarabuela paterna era wayuu.

 Luis José Romero Maestre, originario de Maikou, conocido hoy por el municipio Maicao. Es hijo de Denis Maestre y  Luis Antonio Romero. Es Investigador cultural, escritor, psicólogo en formación.  A sus 12 años comenzó a interesarse por la literatura, a partir de un cuento que leyó llamado Bucéfalo; cuento sobre el caballo de Alejandro Magno. La capacidad de narrar historias de Luis lo heredó de su padre; Luis Antonio Romero Solano, a quien hoy rinde homenaje a su memoria a través del nacimiento de la novela ANAIRÙ. Expresa; “Mi papá era un caballero que tenía una memoria fotográfica, siempre me contaba anécdotas de allá de su región por los lados de oreganal. Cada día me contaba cuentos, el me enseñó a amar a mi Guajira.”

 “La creación es el movimiento de la vida. Por eso todo esfuerzo encaminado a conocer debe aspirar a crear, no a descubrir. Crear es, al fin y al cabo, un acto ético”, decía el gran pensador, sociólogo y periodista; Alfredo Morano, en cuyas letras nos extiende la  invitación  a cultivar día a día nuestro espíritu creador, a no conformarnos con solo conocer y descubrir, sino a ser capaz y atrevernos a sumergirnos en la búsqueda de explorar nuestro mundo creador. Luis Romero, es precisamente uno de los pocos hombres que está en ese movimiento constante de la vida, explora su ser en la constante búsqueda de la creación; Su creación a través de la literatura.  Anairù es su acto ético.

De este modo, a través de mis letras extiendo el agradecimiento al autor de Anairù; Luis Romero, en nombre de todas las mujeres, sobre todo en nombre de las mujeres wayuu y la memoria cultural del pueblo que dio origen a mi existencia. Las letras y las palabras cuando son tejidas desde el respeto, la sinceridad, desde la profundidad de nuestra naturaleza y esencia humana van adquiriendo fuerza, firmeza, y legitimidad   para unirnos, juntarnos, conectarnos, a hacer alianza, Provocar que el oprimido trabaje la búsqueda de su liberación. Ayuda a visibilizarnos, sirven para darles voz a otros, proyecta las realidades y calamidades de la sociedad.   Podemos a través del arte literario provocar el despertar de los sueños y la esperanza de la humanidad.

 



En mi Ritual sagrado